¿Puedo ser voluntario si tengo una discapacidad?

Existen cientos de oportunidades para ayudar a las personas con discapacidad. Es más, es uno de los voluntariados más populares del sector. Pero, ¿qué pasa si tú tienes una discapacidad y quieres ser voluntario? Puede que parezca que no hay mucho que puedas hacer, pero te equivocas. Hay muchas áreas en las que puedas trabajar. Tener una discapacidad no te prohibe ser una persona funcional y productiva. Y menos te prohibe ayudarle a las personas que quieras.

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Por ejemplo, si te interesan los deportes puedes enfocarte en ayudar a las personas con discapacidad en deportes, puedes ayudar a las personas en las Olimpiadas Especiales. Se necesitan voluntarios de todo tipo en este evento. Desde personas que entrenen a los atletas hasta personas que hagan las campañas de marketing. Tú puedes ser cualquiera de estas dependiendo de tus aptitudes y lo que te guste hacer.

También puedes trabajar con niños si es lo que te gusta. Los niños son muy receptivos y curiosos sobre las personas que son diferentes. Su manera de aceptarte y de tratarte como si tus diferencias no importan, son muy refrescantes para cualquier que pueda ser distinto de alguna manera. En este caso, puedes inscribirte en programas de educación o de baby sitting para niños. También te puedes inscribir en los programas de Hermano Mayor o Hermana Mayor en los que puedes servir de tutor para un niño que necesita una guía y mucho cariño en su vida.

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Puede que los niños o los deportes no sea lo tuyo. Tal vez tienes una mano para los animales. ¿Por qué no ayudar en un refugio de animales? Puedes jugar con ellos y ayudarles. También, puedes ayduar con las campañas de marketing o las redes sociales. Es muy importante también para estos lugares tener personas que sepan de logística y ayude en cosas un poco más de oficina. Tú decides si prefieres y puedes jugar y ayudar a entrenar a los perros o lavarlos.

Si eres alguien con una visión más democrática, puedes ser voluntaria para eventos cívicos o políticos. Puedes ayudar con encuestas o con redes sociales. Puedes ayudar a las personas en hospitales también. Muchas personas, enfermos terminales por ejemplo, a veces buscan sólo alguien con quién hablar. Y eso hace toda la diferencia en sus vidas.

Lo más importante es que recuerdes que tu discapacidad no te limita, más bien te ofrece oportundiades únicas para ayudar a las personas que lo necesitan. El límite de las cosas que puedes hacer por los demás sólo está limitada por tu imaginación. Los que hemos mencionados son únicamente la punta de un iceberg de posibilidades.